Te suena si…
- Un cliente te pide «algo bonito» y tres versiones después sigue sin estar contento.
- Preguntas «¿qué necesitas?» y te contestan con vaguedades.
- Descubres a mitad del trabajo lo que el cliente quería desde el principio.
Antespreguntas genéricas y respuestas vagas.
Despuésun guion que profundiza cuando la respuesta es vaga, y un resumen fiel de lo que dijo.
Una historia real
Así le pasó a Jorge
Jorge hace páginas web para pequeños negocios. Una panadera le había pedido «una web bonita», y tres semanas y dos rediseños después seguía sin estar contenta. Para el siguiente cliente, un taller de bicicletas, preparó la reunión con la IA: un guion de preguntas con repreguntas según lo que le contestaran. Descubrió que el cliente no quería una web bonita: quería dejar de contestar al teléfono para dar citas. La web fue un calendario de reservas y poco más. Después, el resumen que hizo la IA de sus notas decía que el cliente «quiere vender recambios online». Nadie había dicho eso.
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Revisado en septiembre de 2026. Sin cambios desde la edición impresa.