Te suena si…
- Lo abres, escribes «Hola, te escribo porque…», lo borras y lo vuelves a cerrar.
- Es para tu jefe, para un cliente o para alguien con quien la relación es delicada, y cada palabra pesa.
- Has tardado tanto que ahora, además, tienes que disculparte por el retraso.
Antescursor parpadeando y tres borradores a medias.
Despuésun email enviado que suena a ti y dice lo que tenía que decir.
El método
- El bloqueo casi nunca es de redacción. Es que tienes que decidir tres cosas a la vez (qué contar, qué pedir y en qué tono) y la cabeza se atasca. Separa las decisiones y deja la redacción para la IA.
- Primero cuéntale la situación como se la contarías a un amigo, sin cuidar el estilo: qué ha pasado, quién es la otra persona y cómo es vuestra relación. Después, una sola frase con lo que quieres conseguir (que acepte, que no se enfade, que conteste antes del viernes). Por último, el tono en dos palabras. Con eso la IA tiene lo mismo que tú tienes en la cabeza.
- Pide siempre un borrador, nunca el texto final, y pide dos versiones con distinta temperatura: comparar dos es mucho más fácil que juzgar una sola.
Hazlo ahora
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Dale contexto
Lo que escribas se guarda en este navegador para los demás casos. Es lo que evita la respuesta genérica.
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Pídeselo
Cambia lo que va entre corchetes por tus datos. Lo que dejes vacío se copia tal cual.
Necesito escribir un email y me estoy bloqueando. Esta es la situación, contada sin cuidar el estilo: . Lo que quiero conseguir con el email es . El tono tiene que ser . Escríbeme dos borradores, uno más directo y otro más cálido, de menos de 150 palabras cada uno. No uses frases hechas como «espero que estés bien» ni «no dudes en contactarme». Termina cada borrador con una petición concreta y, si procede, una fecha.
Versión exprés, para el móvil
Escríbeme un email breve para sobre . Quiero . Tono . Dos versiones.
Privacidad. si el email trata datos de un cliente, cambia su nombre por uno inventado en el prompt y pon el real tú al final.
Dáselo a tu agente
El email delicado delega la parte mecánica, no la decisión. Tu agente no envía nada sin tu visto bueno: su trabajo es que por la mañana tengas los borradores listos y tú solo tengas que leer y darle al botón.
Objetivo. Tener cada mañana los borradores de los emails delicados pendientes, redactados con tu tono y con el contexto de cada conversación.
Contexto. Necesita leer la conversación previa: el email original, el hilo, tus notas sobre la situación. Cuéntale qué pasó, qué quieres conseguir y cómo hablas tú. Guárdale dos o tres emails tuyos como muestra de estilo para que no suene a plantilla.
Restricciones. No envía nada. No responde a clientes, reclamaciones ni temas legales o laborales sin que apruebes el texto palabra por palabra. No inventa datos: si le falta información, te pregunta.
Permisos mínimos. Solo lectura de tu correo y permiso para crear borradores (nunca para enviar). No necesita nada más.
Cómo revisarlo. Lee cada borrador antes de enviarlo. Al principio, todos; cuando acierte diez seguidos, solo los delicados. Reserva para ti los que impliquen dinero, conflictos o relaciones importantes: el agente propone, tú decides. Si un borrador suena genérico, dile qué cambiar: aprende de tus correcciones.
Cuándo no delegarlo. Si el email puede tener consecuencias legales o romper una relación importante, escríbelo tú. El agente te ahorra el folio en blanco, no la responsabilidad.
Ejemplo resuelto
Le das
El cliente (Fernando, tienda de muebles, con nosotros desde hace seis años) va a pagar un recargo de 86 € porque presentamos su IVA tarde por un error nuestro. Quiero que lo sepa por nosotros antes que por Hacienda y que no se vaya. Tono: honesto, sin arrastrarse.
Te devuelve
«Hola, Fernando: te escribo para contarte algo antes de que te llegue por otra vía. El modelo 303 del trimestre se presentó fuera de plazo por un error nuestro, y eso genera un recargo de 86 €. Lo asumimos nosotros: te lo descontaremos de la próxima factura. Ya hemos cambiado cómo revisamos los plazos para que no vuelva a pasar. ¿Te llamo el jueves y lo hablamos?»
Lo que pilló el Compruébalo
La versión cálida decía «un recargo del 5 %». Lucía nunca le había dado ningún porcentaje: la IA lo completó porque «sonaba» a recargo. Un dato inventado en un email de disculpa es peor que no disculparse. Se quitó el porcentaje y se dejó solo la cifra real.
Que no te pase
Fallos típicos
- Suena a plantilla de atención al clientepégale un email antiguo tuyo y pide que imite ese estilo.
- Se alarga con explicaciones que nadie ha pedidopon un límite de palabras y pide que quite todo lo que no sea hecho, disculpa o petición.
- Promete cosas que no puedes cumplir («no volverá a pasar nunca»)léelo buscando compromisos y deja solo los que de verdad vas a cumplir.
- Cambia de tono a mitad del emailpide que revise solo el tono de principio a fin, sin tocar el contenido.
Compruébalo
Un email no se comprueba como una tabla, pero tiene tres puntos donde un error sale caro:
Sube de nivel
- Nivel 1. Cuenta la situación en el chat y pide los dos borradores.
- Nivel 2. Guarda en la IA un par de emails tuyos como muestra de estilo y pídele que escriba siempre así: casi todas permiten guardar instrucciones fijas.
- Nivel 3. Tu gestor de correo puede tener un asistente que redacta dentro del propio email. Úsalo para los rutinarios y deja este método para los delicados.
Para sacarle más
Una historia real
Así le pasó a Lucía
Lucía trabaja en una gestoría de Albacete. Tenía que decirle a su mejor cliente que su declaración trimestral salía con recargo por un despiste de la propia gestoría. Tres días con el borrador abierto: cada versión le sonaba a excusa o a peloteo. Al final le contó a la IA lo que había pasado tal cual, con sus palabras y su enfado, y le pidió un borrador que reconociera el error sin arrastrarse y que ofreciera asumir el recargo. Tardó diez minutos en ajustarlo. El cliente contestó: «Gracias por decirlo claro».
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Revisado en septiembre de 2026. Sin cambios desde la edición impresa.