Te suena si…
- Lo abres, escribes «Hola, te escribo porque…», lo borras y lo vuelves a cerrar.
- Es para tu jefe, para un cliente o para alguien con quien la relación es delicada, y cada palabra pesa.
- Has tardado tanto que ahora, además, tienes que disculparte por el retraso.
Antescursor parpadeando y tres borradores a medias.
Despuésun email enviado que suena a ti y dice lo que tenía que decir.
Una historia real
Así le pasó a Lucía
Lucía trabaja en una gestoría de Albacete. Tenía que decirle a su mejor cliente que su declaración trimestral salía con recargo por un despiste de la propia gestoría. Tres días con el borrador abierto: cada versión le sonaba a excusa o a peloteo. Al final le contó a la IA lo que había pasado tal cual, con sus palabras y su enfado, y le pidió un borrador que reconociera el error sin arrastrarse y que ofreciera asumir el recargo. Tardó diez minutos en ajustarlo. El cliente contestó: «Gracias por decirlo claro».
Descarga el kit del caso (.zip)Contexto listo para pegar, checklist de preparación y ficha visual.
¿Ha cambiado algo desde el libro?
Revisado en septiembre de 2026. Sin cambios desde la edición impresa.